La salud “universal” del Estado mexicano ...para los que obedezcan.
En la Selva Lacandona, en el estado de Chiapas, hay una zona dentro de la Reserva de la Biosfera Montes Azules (REBIMA), una sola, no dos ni tres, que el próximo mes de abril cumplirá dos años de haber sufrido el retiro de los servicios públicos de salud (médicos, medicinas y transporte aéreo).
Coincide que en esa misma zona, no en dos o en tres más sino únicamente en esa, sus habitantes se oponen, desde hace casi cuatro décadas, a que la oficina de asuntos agrarios del Estado mexicano (la SRA) haga pasar por sus tierras la colindancia inmobiliaria del fraudulento latifundio otorgado a un grupo de inconexas familias caribes designadas por un planeado decreto (1972) como las “modernas” descendientes del antiguo pueblo Lacandón.
La oposición de los pobladores no es por celo ni por histórica revancha o por antiguas consignas. Es porque saben que permitir el paso de la brecha limítrofe, además de restarles hectáreas por la previsible aparición de “demasías” que siempre arojan las “mediciones” de la Procuraduría y el Registro agrarios, traerá como consecuencia la ocupación de las tierras vecinas no por sus espurios propietarios (que nunca se atreverían a poner un pie en la Reserva) sino por parte el Estado mexicano y de grupos de prospectores y gendarmes extranjeros llegados bajo la excusa de proteger el patrimonio de la humanidad y el desarrollo sustentable.