El cerro de la discordia Hiperinformados, movilizados y nunca neutrales, los riojanos no paran de hablar del proyecto minero de la Osisko. La jugada del gobernador para bajar la tensión. Los manifestantes que pasan sus vacaciones en el cerro.
Basta llegar a la capital riojana y decir cerro Famatina, para que el mozo del bar, el remisero, el farmacéutico o el diariero que tiene su puesto frente al King's Hotel comiencen a desgranar un discurso sobre los males de la megaminería, de la contaminación ambiental, del cianuro que corrompe el agua o de negociados multinacionales. A lo largo de tres jornadas, Página/12 sólo escuchó críticas del ciudadano común al proyecto del gobierno provincial de llevar adelante una explotación minera en el Famatina, durante conversaciones ocasionales con personas que no estaban ni cortando el camino hacia el cerro ni participando de ninguna actividad concreta para cuestionar el convenio con la Osisko Mining Corporation. Los propios asambleístas que organizaron el corte admiten que existen quienes están a favor de la iniciativa del gobierno, al punto de que "hay familias divididas y peleadas por este tema", pero en estos días al menos, los que apoyan se han llamado a silencio. Por eso muchos consideran que fue una "jugada hábil, aunque obligada por las circunstancias", la decisión del gobernador Luis Beder Herrera de llamar al diálogo (ver nota aparte) y buscar el consenso que hoy no tiene su proyecto minero. Claro que también están los que salieron fuertemente al cruce del discurso del mandatario, entre ellos el párroco de Famatina, Omar Quinteros, quien consideró que la "campaña de difusión" anunciada por Beder "no es más que un intento de lavado de cerebro". Beder habló de "nformar y clarificar", pero los riojanos ya están bastante informados del problema y los que se oponen creen tener muy claro el porqué de su rechazo. Desde la década del noventa, luego de superar esa falta de interés por la política que reinaba entonces, en la provincia se viene hablando de megaminería y de contaminación. "El propio Beder Herrera hizo campaña política oponiéndose a la minería a cielo abierto, hasta impulsó una ley que fue aprobada y la prohibía, pero después cambió de idea y mucha gente se ha sentido engañada por esa actitud", sostiene Marcelo "Chelo" Garrott, de la asamblea de Chilecito. El único camino de ripio que lleva al cerro y que estaba proyectado para ser la ruta provincial 11, aparece sembrado de banderas llegadas de todas las comunidades riojanas, de Mendoza, San Juan, Catamarca, Córdoba, Rosario y de distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. La vía de acceso está cortada con una bandera argentina. Son apenas cincuenta las cabezas que organizan el corte y que lo mantienen en forma permanente, día y noche, con un sistema de turnos que se cumple en forma estricta.