« El proyecto del TAV es la principal amenaza para el medio ambiente de la región Euskal Herria » explica Carlos Alonso, « sus impactos sociales, económicos y territoriales son igualmente inaceptables ».
Este proyecto gigantesco (560 kilómetros de líneas de alta velocidad) debe reunir las capitales vascas y las redes europeas, sin favorecer a las pequeñas y medianas municipalidades por las cuales pasará.