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Pero más preocupantes aún son los daños usualmente irremediables que provoca esta industria: bosques depredados, ríos contaminados, culturas desarticuladas...Daños ausentes en la contabilidad.
Algo anda mal, por tanto, en nuestras cuentas. ¿Cómo pueden indicar crecimiento si en realidad avanzamos hacia el colapso?
Paradójicamente, más de una actividad que disminuye nuestro patrimonio natural o que nos obliga a realizar gastos de reparación o protección, se presenta como un elemento que incrementa el Pib. Y es que hay limitaciones metodológicas y aún teóricas en el instrumental de contabilidad vigente.
Un indicador hipócrita
¿Es el Pib un adecuado indicador del bienestar social? ¿Refleja lo que sucede en el campo ecológico? La característica hipócrita del Pib se revela cuando la distribución de los frutos de crecimiento no es equitativa o cuando éste viene acompañado de la destrucción de los recursos naturales.
El tratamiento contable que se le da a la pérdida de los bienes industriales es muy distinto al de los bienes naturales.
En el primer caso, el asunto se enfrenta dentro de la contabilidad privada. Cada empresa puede amortizar el valor monetario de los bienes empleados y usar estos recursos para su reposición o aún para iniciar otra actividad. Su patrimonio, en términos monetarios, no sufriría así ninguna merma. Las cosas se complican cuando un empresario tiene que valorar el ambiente: en la actividad camaronera, por ejemplo, tener en cuenta la destrucción del medio de donde provienen las larvas, la materia prima, por la tala de manglares.
La lógica contable de la empresa privada no es aplicable a nivel más amplio. Cuando desaparece una parte de los recursos naturales, no se aplica una amortización que compense esa pérdida, pues se asume que la naturaleza es fuente inagotable de recursos.
La metodología tradicional tampoco considera los esfuerzos para corregir o evitar efectos ecológicos negativos causados en el proceso productivo. Por ejemplo, los gastos para remediar la esterilidad de los trabajadores bananeros en varios países a causa del pesticida DBCP (dibromuro cloro propano), prohibido en Estados Unidos. Leer mas